jueves, 16 de octubre de 2014

God Save The Queen

La resaca de las fiestas del Pilar ha llegado a su fin y la vuelta a la normalidad es un hecho. Pero antes de pasar página me gustaría dejar para el recuerdo dos momentos musicales destacados de estos días.

El primero es el breve pero intenso concierto de Sidonie en la Plaza del Pilar. Sus descargas de potencia y golpes certeros volvieron a convencerme a pesar de que el concierto me dejó con ganas de mucho más. Destacaría los cañonazos siempre convincentes de "La Sombra", " El Incendio", "A mil años Luz" o su nuevo clásico "Sierra y Canadá", así como la sorpresa con histeria incluida en la poderosa interpretación de "Un día de Mierda" y la sencilla pero impecable " En mi Garganta".

El segundo momento para recordar es el homenaje a Queen ofrecido por los argentinos God Save the Queen. Sencillamente impresionante e imprescindible para todo amante de la banda de Freddie Mercury que deslumbró a propios y extraños durante los años '70 y '80. Cierto que nunca he sido amante de las bandas-tributo (con la excepción de mis queridos Green Apples), pero lo de este grupo es un espectáculo único. Se podría decir que durante las dos horas que dura el show consiguen resucitar al mismísimo Freddie Mercury dejando intacto el espíritu de Queen en su mejor momento.


God Save the Queen cuidan todos los detalles: la iluminación sacada de las giras de los primeros '80, la precisión en la interpretación vocal e instrumental de cada tema rescatado, la vestimenta exacta a la original (gran detalle el de tener en cuenta hasta los cortísimos pantalones amarillos que John Deacon vestía en Wembley '86) e incluso el parecido físico (increíble en el caso de Pablo "Mercury" Padín). Pero no solo es memorable por cuidar este tipo de detalles. El concierto se convierte en un regalo para todo el que aprecie la música del mítico grupo y se podría decir que por momentos uno piensa que está viendo al cuarteto original en directo, poniendo todo el empeño en rescatar sus mejores temas, tal y como si hubieran vuelto a la carga después de un pequeño retiro. Los clásicos se suceden ("Another One Bites the Dust", "A Kind of Magic", "Somebody to Love", "Bohemian Rhapsody" y un largo etcétera), pero también sorprenden por dejar espacio a algún tema menos esperado como "Fat Bottomed Girls", los nunca interpretados en directo por la banda original como "The Show must go on" o "I Want it All" e incluso alguna rareza para los más entendidos como "My Melancholy Blues". Y para el final nos deleitan con un calco de la despedida que el grupo ofrecía en sus espectáculos con el trío de encadenados "We Will Rock You", "We are the Champions" y "God Save the Queen" (con capa y corona incluidas), aunque después de estas tres aún queda tiempo para otra sorpresa como "Don't Stop me Now", una joya que sirve de perfecto broche final. Eso sí, no puedo dejar de destacar la mágica interpretación de dos clásicos inmortales como son "Under Pressure" y "Radio Ga Ga", a mi parecer los mejores momentos de la noche.


Sin duda alguna acercarse a este tributo es abrir de nuevo los brazos a una de las bandas más grandes del rock de la historia y a uno de los solistas con más carisma y voz que hayamos podido encontrar. God Save the Queen cumplen con su cometido y te trasladan a un concierto cuasi perfecto para todo aquel que, como yo, haya soñado alguna vez con haber asistido a un concierto de Queen. Es como estar en el cielo.


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