lunes, 26 de agosto de 2013

Apuntes de verano

En estos últimos días de vacaciones retomo mi cuaderno de bitácora para seguir manteniendo el contacto con los que de verdad queráis acercaros a sentir un poco más propias mis vivencias e ilusiones. Así espero que durante este nuevo curso que comienza podamos seguir encontrándonos entre entrada y entrada.


Como no podía ser de otra forma durante el verano he intentado cargar las pilas con buena música y cine del que disfrutar. Cierto es que durante mi retiro estival de playa y relax he quedado un poco desconectado de la “actualidad” (algo bastante necesario para todos) y apenas he tenido tiempo para disfrutar de una buena película o un gran disco con el rigor que se merece, pero tampoco he descuidado mis grandes pasiones y he seguido “viéndome las caras” con los cada día más imprescindibles Beady Eye, con el gusto clásico de Ariel Rot, con las siempre recurrentes melodías de Vetusta Morla, con la sugerencia y delicadeza hecha canción de Fabián, con la contundencia y sensibilidad de Sigur Rós, con la alegría deslumbrante de Mika, con la energía y emotividad de Mumford & Sons, con el mágico reencuentro con los ’90 de James o con el brillante clasicismo pop de Keane.

En cuanto a las películas de las que he disfrutado y puedo presumir como espectador en estos días cabría destacar unas cuantas por diversos motivos: Comenzaré reseñando un clásico como “El Apartamento” de la que a estas alturas se puede decir poco, pero que me enamoró por su humanidad y su capacidad de sorprender 50 años después. Por fin pude ver “The Commitments” y emocionarme con su soul de precisa ejecución, pero sobretodo con su relato de la sensación incomparable del proceso de creación de un heterogéneo grupo musical. También disfruté como un niño con el atrevido futuro narrado en “Oblivion”, toda una reflexión acerca de la capacidad de lucha del ser humano. La última película de Steven Soderbergh me dejó totalmente descolocado porque consiguió dar la vuelta a la primera línea argumental planteada al inicio del film y mantenerme en tensión durante todo el metraje con “Efectos Secundarios”. Otra película con la que reí y aprendí del cine de primera es la francesa “Intocable”, una de esas películas del país vecino a la que no le sobra nada y con un humor ácido que da en la diana.

Algunas otras películas me han dejado más bien indiferente como la poco aprovechada “Guerra Mundial Z”, con una idea que se deshace cuando la película se convierte únicamente en una carrera enloquecida por la salvación resolviéndose de una forma ya vista, o la que repite un cliché demasiado explotado de Tom Cruise pero más violento en “Jack Reacher”.

Lamentándolo mucho tengo que reconocer que la última película de Pedro Almodóvar “Los Amantes Pasajeros” me pareció una tomadura de pelo que no se mantiene ni por su gran elenco de actores y es que el argumento es pobre para lo que nos tiene acostumbrados el director manchego y prácticamente no consigue ni una sola carcajada en todo el metraje (y eso que se empeñó en dejar bien claro que ésta iba a ser una de sus comedias clásicas). Tampoco me gustó la resolución de “Elysium”, que con una idea atrevida y aparentemente interesante termina quedando una película excesivamente violenta y sencillamente pobre de espíritu, muy lejos de lo que parecía ofrecer.

Y quiero terminar con una película difícilmente clasificable y para la que no tengo palabras. Se trata de “EL ATLAS DE LAS NUBES”. Tardaré mucho en ver otra película así por la magia que desborda. Una película que cuenta seis historias diferentes pero en las que, como reza su subtítulo, “todo está conectado”. Bien es cierto que puedes pasar más de una hora de película intentando averiguar qué quiere decir la cinta y en la que no llegas a entender el por qué de esas historias y su conexión, pero cuando todo empieza a encajar el corazón se acelera y la emoción te desborda. Si consigues dejarte llevar por la película descubres por su ritmo de montaje, por sus personajes enigmáticos y misteriosos, por su sobrecogedora música y por su contenido flotando entre la ciencia ficción, las aventuras, el romance, la comedia, el misterio y la acción que es una película como ninguna otra. Sin duda, un descubrimiento para un momento del cine en el que se echan en falta historias DE VERDAD.


Podría contaros más y más sobre estos días pasados, pero será poco a poco y además con mucho por venir, como viene sucediendo desde hace casi un año en este blog que es tan mío como vuestro.

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